
Una variante sería la braquioprosis o braquiproctosigmoidismo,
que es una forma profunda de fisting donde todo el brazo penetra el ano.
Posiciones:
Seguridad y salud:
Es necesario tener en cuenta que en el caso del fisting anal, el ano posee dos esfínteres, el externo –controlado por el sistema nervioso periférico(voluntario)–, en tanto que el interno es controlado por el sistema nervioso autónomo (involuntario). Así pues, al realizar esta práctica se tendrá presente que el sujeto pasivo no logra dilatar el esfínter interno de manera voluntaria y, por eso mismo, es necesario tener cuidado con el fin de evitar el dolor intenso. El intestino puede ser insensible al dolor durante la penetración, por lo que pueden producirse perforaciones muy graves, que no se manifiestan de inmediato, o desgarros muy dolorosos en el ano con necesidad de intervención quirúrgica por hemorragia, por lo que es imprescindible una dilatación previa de los músculos, así como el conocimiento técnico de esta práctica.
Precausiones:
Para esta práctica es muy importante:
- Usar lubricante soluble en agua
- No llevar ningún anillo
- Ponerse guantes de látex o nitrilo de un sólo uso
- Después de un fisting anal, muchos vasos sanguíneos del recto quedan abiertos a causa del trauma, de manera que es imprescindible el preservativo si posteriormente se pretende realizar una penetración anal, ya que el riesgo de transmisión del VIH es muy elevado.
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