Esta iniciativa sería una respuesta al desarrollo de misiles balísticos que estarían en poder de Irán, Siria e incluso de la milicia chií libanesa de Hezbolá, que podrían alcanzar objetivos en Israel.

El comandante de la flotilla, identificado como 'coronel O' explicó a un diario israelí que se trata de "una fuerza submarina de asalto". "Operamos a gran profundidad y lejos, muy lejos de nuestras fronteras", indicó.
Cada uno de estos submarinos cuenta con entre 35 y 50 tripulantes y están al mando de un coronel con autoridad para lanzar un misil nuclear. Estos buques pueden permanecer unos 50 días sin reabastecerse y permanecer sumergidos a hasta 350 metros de profundidad durante una semana. Además, están equipados con misiles con las cabezas nucleares más modernas con las que cuenta Israel y capaces de alcanzar cualquier objetivo en Irán.
El despliegue de los submarinos pretende ser una medida de disuasión, además de servir para reunir información de inteligencia e incluso para facilitar el desembarco en territorio iraní de agentes del Mossad, el servicio secreto israelí. "Somos una base sólida para reunir información sensible porque podemos permanecer durante mucho tiempo en un lugar", explicó un oficial de la flotilla.
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